viernes, 15 de junio de 2007

Si a la formación en tecnología


Leía hace días en el suplemento de nuevas tecnologías publicado en Consumer.es dos entrevistas de sumo interés para mi persona. La primera me llamó la atención por el titulo “La web 2.0 simplemente es marketing” realizada a Rob Malda blogero cofundador de Slashdot en el marco de BLOGAK 2.0 organizado por Alianzo. La segunda versa sobre “el mundo mágico de la tecnología” de Juan Carlos Alonso de Mena. Hago una breve referencia a las mismas por considerarlas útiles a la hora de reflexionar sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas y un ejemplo de cómo interactúa un medio con sus usuarios, de forma directa y transparente.


Respecto a la primera de las entrevistas, “La web 2.0 simplemente es marketing” me quedo con sus reflexiones en cuanto a la generación de contenidos por parte de los usuarios del web 2.0 y otras ideas interesantes:


  • Inteligencia colectiva: “las grandes masas pueden ser muy inteligentes o pueden ser estúpidas. A los editores también nos puede pasar que seamos estúpidos, y si lo fuéramos el usuario lo podría decir y no pasaría nada, no habría ningún problema”.

  • Moderación de contenidos de forma transparente: “con 'Firehose', tengo el derecho a ignorar a los usuarios y ellos, por su parte, pueden ver claramente si decido hacerlo o no”.

  • Las personas y la red, y no al revés: “la Web 2.0 simplemente es marketing. En estos momentos se lleva a cabo la promesa que se tenía con Internet hace años, así que realmente la Web 2.0 es lo que las personas esperaban de Internet”.

  • Los viejos dogmas se resisten a caer: “las personas de marketing siempre intentan presionar para que se hable bien de su producto y yo siempre ignoro a las personas de marketing”.


En mi opinión todo ello es cierto y si bien los viejos dogmas del marketing han comenzado a cuestionarse la realidad es que la pirámide de las relaciones productor- trade-cliente se ha invertido. Y es en este nuevo escenario donde el usuario, el humano, haciendo uso de la tecnología como si de un simple vehículo se tratase, se manifiesta, socializa e intercambia información creando cultura. Creando inteligencia colectiva. Dejando su huella en la red. Generando economía y participando en ella.

Por otro lado y en la cara opuesta de la moneda tenemos la otra entrevista también publicada en el mismo medio. Par mi no tiene desperdicio y es “El mundo mágico de la tecnología” de Juan Carlos Alonso de Mena, profesor de Tecnología de instituto y organizador del Dorkbot de Madrid en el que claramente postula la necesidad de tener conocimientos de cómo la tecnología funciona para no caer en manos de los brujos que dominan la magia.


“Sin una preparación adecuada, cuando la tecnología se extiende y sus nuevos
desarrollos se incorporan cada vez más rápidamente a la práctica cotidiana,
pronto se convierte en "suficientemente avanzada" para una mayoría que la usa sin entenderla.



Advierte de los efectos secundarios, consecuencias del desajuste entre el uso y la comprensión de la propia tecnologías, y subraya los siguientes:



  • El timo y la estafa, primos cercanos de la magia.

  • La indefensión que favorece la creación de mercados esclavos con opciones de elección limitadas (caso de los sistemas operativos y suites ofimáticas, o los proveedores de acceso a Internet).

  • La incapacidad de evaluar las implicaciones políticas y sociales de las decisiones que afectan a las tecnologías emergentes permite que grupos de presión consigan favores difícilmente conciliables con el interés general (caso de las patentes o las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual).

  • Se imponen necesidades y ciclos de vida artificiales en un mercado que necesita una perpetua renovación para mantener sus beneficios (caso de cualquier hardware informático o audiovisual).

  • Se dificulta la investigación e innovación, se frena la competitividad y se perpetúa una tradición de economía de servicios, más dependiente de los que sí crean riqueza industrial consolidada.

Subscribo al cien por cien la necesidad de entender cómo la máquina funciona. De cómo se desarrolla su arquitectura. Las sinergias e incompatibilidades. El soft y el hardware. Esta es la única forma de saber su utilidad, conociendo su funcionalidad. No me interesa tanto en concepto matemático de computación, sin embargo si me interesa conocer como funciona el concepto de redes. La sindicación de contenidos. La conectividad. Como contribuye y se genera la inteligencia colectiva. La usabilidad. Llevándolo al plano domestico no me interesa tanto el saber reparar un motor de arranque de un vehículo, como el conocer que si se enciende la luz de batería, debo llevar a reparar el mismo por que probablemente se habrá estropeado.


La importancia de conocer la tecnología resulta vital en una sociedad como la nuestra en el que la netocracia y la sociedad 2.0 están llamadas a tener un papel relevante en el inmediato futuro. ¿Cómo entonces no demandar el incremento de formación en estás áreas?. Algo similar ocurre con los estudios de turismo que mientras en nuestro país el año pasado hubo un aumento en matriculaciones -sabe Dios el por qué- en Inglaterra cada vez se estudia menos esta carrera. ¿Será acaso que no se ajustan las necesidades de la universidad a la realidad de la empresa y el sector?. Tampoco es de importancia menor el tema expuesto por Isaac Vidal en su post el turista intoxicado en el que claramente hacia referencia a un humano hábil con la tecnología pero sin embargo, cautivo por el uso desmedido o por el uso inadecuado de la misma. O como manifestaba Umberto Eco "Un exceso de información puede ser tan peligroso como una carencia”.


Estos días mucho se habla del turismo 2020 nuestros colegas Edu William y Joan Gou i Campanar señalaban la importancia del web 2.0 en el nuevo escenario turístico y la importancia de reflexionar sobre el papel que tendrá el humano social en este entorno que es el turista 2.0 en el siglo XXI. ¿Cómo entender al mismo si no somos capaces de entender el papel que juega la tecnología y el uso que hace el humano en la actualidad de las misma?. ¿Cómo entender la importancia que ya juega en el escenario turístico?. ¿Cómo democratizar el uso de la tecnología y no sucumbir ante sus peligros?.



Mis propuestas son las de siempre reflexión, estrategia y políticas de formación. Esta fue la apuesta de Finlandia en la crisis industrial y económica que sufrió el país nórdico en los 80 y ahora, con cuatro millones de habitantes son los números uno mundial en tecnología. La clave, la decidida formación tecnológica de sus recursos humanos, de su sociedad. Por la formación de los humanos. Yo apuesto también por la formación y la cualificación del humano y más en nuestro sector. Aunque la formación ya se sabe, es una carrera de largo recorrido.

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